Museo del Juguete

MJSI + Ferrowhite Museo-Taller: “Qué rápido ruedan las ruedas del ferrocarril”

Enterate de qué se trata “Qué rápido ruedan las ruedas del ferrocarril. Un museo de juguete para los trenes de verdad.”

El proyecto que estamos desarrollando con Ferrowhite Museo-Taller consiste en organizar un museo ambulante que viajará en una formación del tren Ferrobaires durante el trayecto que hace entre Constitución y Bahía Blanca el próximo noviembre.

En la Estación de Bahía Blanca se montará una exhibición de los trenes viajeros que integran la colección del MJSI y de Ricardo Olivera Wells. A lo largo del viaje propondremos juegos, haremos entrevistas y conversaremos con los pasajeros sobre trenes de juguete y trenes de verdad, sobre las memorias que esos trenes han sido capaces de despertar y sobre el presente de nuestro ferrocarril. Filmaremos todo el recorrido.

Ferrowhite Museo-Taller es un museo valorado enormemente en el país, considerado uno de los museos más innovadores y relevantes por su trabajo con la comunidad. Con este proyecto ganamos el premio Coronación en el evento que reunió a más de 400 profesionales de museos de toda América (con invitados de otros continentes) El Museo Reimaginado. Se premiaba al proyecto inédito más creativo e innovador, capaz de representar la acción de “reimaginar” el museo.

  11150565_885276304841543_786520748560249526_n   Proponemos un viaje:

Durante las 14 horas en que una formación de Ferrobaires tarda en unir la estación Plaza Constitución con Bahía Blanca Sud, una muestra de trencitos de juguete transitará por los pasillos de sus vagones para llegar hasta el asiento (clase turista, primera o pulman) de cada pasajero.

De esa manera, parte del patrimonio del Museo del Juguete (Boulogne, San Isidro) saldrá a pasear en una muestra itinerante en la que su traslado será en sí mismo un momento expositivo. Ferrowhite museo taller (Ingeniero White) será el compañero en esta travesía y participará tanto del viaje como de lo que suceda una vez que la muestra se emplace en una de las salas de las estación de pasajeros de Bahía Blanca. Este es un proyecto colaborativo entre estas dos instituciones.

¿Qué puede resultar de instalar unos trencitos ‘Matarazzo’ en un coche turista de verdad? Acaso sea la ocasión para tensionar los imaginarios sociales que circulan alrededor del tren. Proponemos encuentros, entre dos museos, entre pasajeros y juguetes, entre trenes de verdad y trenes de juguete.

El Museo del Juguete de Boulogne -San Isidro-, y Ferrowhite -museo taller del puerto de Ingeniero White-, se suben al tren de pasajeros que une Bahía Blanca con Buenos Aires para inventar por sus pasillos un pequeño museo ambulante con destartaladas locomotoras de lata que preguntan: ¿Dónde quedó aquella promesa de un mundo en el que todo marcha sobre rieles?

Existen muchos medios de transporte pero la imaginación, señoras y señores, viaja en tren. ¿Será por eso que existiendo cohetes, submarinos e internet, los chicos siguen jugando con trenes de vapor? El Museo del Juguete guarda locomotoras que fueron traídas desde Inglaterra cuando los trenes mismos también venían de allí; vagoncitos de la industria nacional con nombres de empresas ferroviarias extranjeras, carboneras peronistas con viñeta de descamisaditos, y algún que otro convoy supersónico que de tan moderno hoy nos resulta viejísimo. Es tiempo de que el viaje de estas maravillas por alfombras, pisos de baldosa y de parquet, se extienda ahora algunos cientos de kilómetros.

En nuestra colección minúscula cabe la historia de un país. O la historia de cómo ese país se soñó a lo largo del tiempo: trenes que acarrean frutas desde la Patagonia, trenes que transportan combustible de YPF, trenes llenos de pasajeros felices en épocas en que “el tren de la alegría no anda por la vía”.

La idea, entonces, es crear un museo en miniatura. Un museo de juguete sobre los trenes de juguete que viaje en tren de Boulogne a Ingeniero White. Un museo con rueditas para llevar las reliquias del ferrocarril soñado hasta los postergados pasajeros del ferrocarril real. Y para jugar, porque de eso depende, en definitiva, nuestra capacidad para modelar el porvenir. Si tenemos éxito, puede que al cabo del trayecto ya no se sepa si viajamos en un tren de juguete o jugamos con un tren de verdad.

 

“Este proyecto fue premiado en La Coronación, concurso de proyectos de El Museo Reimaginado. Encuentro de profesionales de museos de América y contó con un subsidio de la Fundación Williams para su realización”.

 

 

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